domingo, 11 de marzo de 2012

Lectura del Fedón de Platón


Todo un placer presentaros un vídeo de Youtube en el que el filósofo chileno Alfonso Gómez-Lobo (especialista en pensamiento griego y fallecido recientemente) lee las últimas páginas del Fedón platónico en la lengua original en la que fue escrita. Os aconsejo que disfrutéis de la cadencia del griego clásico y que imaginéis esa escena conmovedora en la que se narra el momento en el que Sócrates debe beber de la cicuta que acabará con su vida.

Espero que disfruten todos aquellos que vean las imágenes que os dejo, especialmente mis alumnos del actual primero de Bachillerato para los que esta obra inmortal ha sido lectura obligatoria.



miércoles, 29 de febrero de 2012

Un ataque al librepensamiento: el caso de David Hume


Desde el cuarto curso de E.S.O. los alumnos comienzan a familiarizarse con la figura del pensador escocés David Hume (1711-1776), en la asignatura de Ética de dicho nivel estudiamos su "emotivismo moral", nombre que aglutina sus planteamientos acerca del origen y fundamento de los juicios sobre la virtud y el vicio. Para ello, es necesario, al menos de modo introductorio, hacer referencia a su epistemología, y ésta a su vez es desarrollada en los dos años de Bachillerato.


Si se nos pidiera una breve semblanza del filósofo al que me refiero, no podría dejar de incluir ciertos puntos básicos de modo obligado, trataré de resumir los fundamentales. Se trata de un pensador que vive en el siglo de las luces, y se encuadra dentro del llamado "empirismo británico", corriente que a su vez se presenta desde J. Locke como respuesta al racionalismo moderno que hunde sus raíces en Descartes.




Hume es identificado con una postura radical dentro del citado empirismo (del griego empeiría -experiencia-), ya que su estudio sobre el origen y alcance del conocimiento humano desembocará en un escepticismo claro en relación a las posibilidades de la razón, escepticismo que incluso planteará una física meramente probable y no necesaria.


La razón que motiva la entrada de hoy de todas formas va más allá, ya que esas dudas acerca de las posibilidades de nuestro conocimiento, claramente cercenadas tras su crítica a la legitimidad del principio de causalidad, le llevan sin remedio a la reflexión sobre la Metafísica, que en momentos pretéritos se había basado en dicho principio para evidenciar el acceso a "lo que está más allá" de lo físico, de lo sensible.


Hume, al ser consecuente con su planteamiento primigénio (no como Locke), se ve en la necesidad de apartar del conocimiento científico (universal y necesario) a las entidades metafísicas, especialmente a Dios y al alma humana. Si como él pensaba, sólo son legítimas nuestras ideas (que es lo que conocemos al fin y al cabo) que provienen de impresiones (me refiero a las que afectan a mis sentidos) no tenemos más remedio que aceptar la imposibilidad de las demostraciones acerca de la substancia infinita y del "ego cogito" cartesianos.


Este pensamiento le granjeó desde el principio serios problemas a Hume, de hecho, comenzó a ser conocido como "Mr. Hume, el ateo". El ateísmo que se creía identificar en el escocés, no es más que una postura escéptica, simplemente el reconocer nuestras posibilidades gnoseológicas que se detienen frente a aquello de lo cual no tenemos experiencia.


Sobre el tema que estamos tratando podríamos, y sería de gran interés, profundizar en los detalles que conforman la problemática. Pero lo que pretendo esencialmente, es poner de manifiesto que, precisamente la intolerancia que tantos pensadores ilustrados criticaron se cebó con Hume en dos momentos de su biografía -curiosamente no recogidas en su escrito My own life-.


En dos ocasiones se vetó la entrada de Hume en la Universidad como catedrático, las dos ocasiones quienes consiguieron que fuese relegado fueron aquellos que veían en su filosofía la sombra del ateísmo. De hecho, fue esto lo que ocurrió, primero entre 1744 y 1745 cuando optó al puesto que dejaría vacante Alexander Pringle como catedrático de Ética y Filosofía Moral de la Universidad de Edimburgo, y en segundo lugar cuando en 1752 Adam Smith dejó libre la cátedra de Lógica en Glasgow y quienes apoyaron a Hume (entre ellos el propio Smith ) no pudieron hacer nada contra sus acérrimos detractores.


Dos ejemplos de cómo los prejuicios intelectuales pueden hacer prevalecer la simple connivencia ideológica sobre el librepensamiento, sin tener en cuenta la valía personal de, en este caso, alguien como David Hume. No olvidemos que los dos oponentes que arrebataron a Hume sendas cátedras son hoy en día personajes absolutamente irrelevantes en la historia del pensamiento.


Después de todo lo expuesto resultan verdaderamente interesantes estas palabras de Hume extraídas de su obra póstuma "Diálogos sobre la religión natural":
"Ser un escéptico filosófico es el primer paso y el más esencial para ser un cristiano sincero y creyente: esta es la proposición que yo recomendaría".


lunes, 20 de febrero de 2012

Desnudos (por Manuel Vicent en E.P.).

Desnudos

Esta profunda crisis económica ha actuado sobre el cuerpo social como un mecanismo represor idéntico a cualquier dictadura.


Manuel Vicent 19 FEB 2012 - 00:01 CET

En cualquier dictadura, si un ciudadano anónimo cae en una redada en manos de la brigada política, sin duda será conducido en un furgón a una comisaría y allí bastará una mínima sospecha o simplemente que su cara no le guste al comisario para verse encerrado en una celda por un tiempo indefinido. Antes se le ordenará que deje en una bolsa el cinturón, los cordones de los zapatos, el bolígrafo, el reloj y cualquier objeto punzante con el que podría suicidarse. En la celda este ciudadano tiene dos opciones: insultar al carcelero y dar patadas contra la pared o bajar la cerviz y aceptar su destino. Tal vez la angustia que le provoque sentirse a merced de un déspota, será suficiente para ablandarle. En los sótanos de la brigada política se practica una psicología burda o refinada según la catadura moral del torturador. Si el preso es un rebelde peligroso, el sistema tiene varios métodos para bajarle los humos. La más limpia y humillante forma de tortura consiste en interrogarlo bajo potentes focos completamente desnudo. No se necesita ejercer sobre él ninguna clase de violencia física. La mera desnudez corporal le destruirá al instante la autoestima. Puede que este ciudadano, si no es un héroe, esté dispuesto a firmar cualquier confesión a cambio de unos calzoncillos. En cierto modo esta profunda crisis económica ha actuado sobre el cuerpo social como un mecanismo represor idéntico a cualquier dictadura. Las persistentes noticias negativas han creado un clima corrosivo sobre la conciencia del ciudadano. Parece que todo ha sido programado para que el pesimismo ejerza un efecto demoledor con objeto de bajarle las defensas ante el azaroso futuro que le espera. Como en el sótano de una comisaría, el sistema le ha quitado al parado los cordones de los zapatos y el cinturón para que no se suicide y al que todavía tiene trabajo le obliga a contemplar su cuerpo desnudo ante un espejo y en lugar de interrogarlo alguien se limita a leerle la reforma laboral, como una condena. El comisario le felicita si la empresa le ha bajado el sueldo, porque esa es la señal de que no lo han echado a la calle todavía. Este ciudadano capturado en una redada social lo dará todo por bueno si el empresario le regala unos calzoncillos para taparse las vergüenzas.

jueves, 9 de febrero de 2012

Historia de la filosofía en vídeos.

Hace un par de días recibí un correo electrónico de un amigo en el que me adjuntaba una dirección, en la misma encontramos una serie de vídeos dedicados a la vida y obra de los más importantes pensadores occidentales desde Sócrates (ss V-IV a.C.) hasta Jean Paul Sartre (s.XX). La mayoría de los vídeos están conducidos por el filósofo español Fernando Savater.

Les he estado echando un vistazo y me parece que os pueden resultar verdaderamenmte interesantes. No he visto la totalidad de los mismos, pero lo conocido por ahora pienso que debe ayudar a que os familiaricéis todavía más con las figuras con las que, tanto tanto, disfrutáis estudiándolas.

Además en el lateral derecho, cuando se abre cada una de las pantallas, tenéis más programas monográficos sobre otros principales filósofos.

Sáquenle provecho por favor.
http://euroestan.com/historia.htm


martes, 31 de enero de 2012

El escepticismo pirrónico


Me gustaría introducir la presente entrada con una anécdota sucedida hace unos años, dos o tres a lo sumo, cuando yo era estudiante de la facultad de Filosofía de Sevilla. En la asignatura de Filosofía Griega, impartida por D. Marcelino Rodríguez Donís, estábamos tratando el escepticismo pirrónico, y en un momento dado nuestro profesor hizo referencia a la historia que narraba cómo Pirrón de Elis (360-270 a.C.) en una demostración y ejemplo de insensibilidad e impasibilidad se mostró absolutamente indiferente ante la imagen de su maestro Anaxarcos que había caído a un pantano y daba muestras de sufrir cierto apuro. Pirrón no lo socorrió y Anaxarcos le felicitó por su actitud consecuente. Todavía hoy cuando amigos presentes y yo lo recordamos nos hace reír bastante pensar en la escena del pantano.

Este relato, muy probablemente ficticio, me sirve como excusa para hablar más detenidamente, ya que sí ha aparecido mencionado en este blog, de ese “mal amigo” originario de Elis. De él apenas se sabe nada, y se nos dice que nada escribió salvo un poema dedicado a Alejandro Magno. Probó suerte con la pintura, pero las noticias que nos han llegado nos dicen que era bastante malo. Importante también recordar que Pirrón y Anaxarcos formaron parte de la campaña de Alejandro en Asia, allí tuvo contacto con los sabios indios llamados en griego gimnosofistas (ya que iban completamente desnudos), esa actitud de distancia y desapego, esa sensación que paz y tranquilidad que transmitían dichos sabios parece que caló en nuestro Pirrón de Elis.

Como en las dos escuelas principales de la filosofía helenística (epicureísmo y estoicismo) el pensamiento pirrónico tendrá una meta marcadamente moral, claramente práctica. En una época difícil y convulsa como la que viven los helenos tras la muerte del gran Alejandro, lo que el hombre necesitaba era un punto donde apoyarse, una guía, una estabilidad que supusiera un contrapeso a la inseguridad en la que vivía en tiempos de crisis. Para alcanzar esa tranquilidad de ánimo, esa ataraxía, había que desarrollar primero un criterio teorético.

El citado criterio nos retrotraerá al celebérrimo “sólo sé que no sé nada” emparentado históricamente con la figura de Sócrates, el reconocimiento de la propia ignorancia llevada a gala –con mayor o menor ironía- por el maestro de Platón se ve reflejado curiosamente en un pensador antidogmático como Pirrón. Este último abogaba al parecer por la suspensión del juicio (epoché) y la no aserción (aphasía) en relación a lo que fuera la realidad en sí, es decir la verdad en sí. Se trata este de un escepticismo distinto del que frente al dogmatismo, simplemente defiende la imposibilidad del conocimiento, ya que el saber de carácter objetivo se nos torna inalcanzable debemos renunciar a él, este escepticismo (no pirrónico) tendría en común con el dogmatismo la ubicación central del ideal de un conocimiento especular de la realidad en sí.

La posición pirrónica, que nos conducirá a la tranquilidad, se fundamenta en la relatividad de las percepciones, lo conocido por mí está mediatizado e indisolublemente unido a mi subjetividad espacio-temporal (en griego “trópos”), conozco lo fenoménico, pero no lo nouménico (os suena a Kant ¿verdad?). Siglos después del pensador de Elis, Sexto Empírico en las Hypotiposis pirrónicas dirá “Así puesto que el escéptico establece que todo es relativo, es evidente que no somos capaces de decir lo que es cada objeto en sí y en su pureza; sino únicamente lo que es la representación en tanto que relativa”.

Como consecuencia no se nos aconsejará la inacción, la parálisis, sino el sometimiento a los fenómenos y la convicción del valor relativo del conocimiento. Es decir, la sképsis (término griego que significa indagación y del que deriva el español escepticismo) sin fin muestra la inexistencia de verdades absolutas.

Quizás en una libre y moderna (o postmoderna) interpretación podríamos acoger las tesis del viejo (o no tanto) Pirrón a la hora de sospechar de aquellos que asientan su mirada en realidades y verdades monolíticamente seguras y que rehúsan el auténtico diálogo socrático que pretendía encontrar una verdad común e interpersonal.

Olvidando, evidentemente, hoy en día la defensa de un relativismo absoluto, sí convendremos en el deseo de una relativización de los férreos dogmas que dificultan la comprensión entre los hombres y fundamentan situaciones de opresión, desigualdad y ceguera.


No olvidemos la posibilidad hoy defendida por diversos pensadores de sostener una convivencia plurióptica sobre una base común en relación a los derechos inherentes a las personas.


viernes, 20 de enero de 2012

Guerras hiperreales



Me propongo exponer en breves líneas un trabajo de clase realizado con los alumnos de los dos grupos de Educación ético-cívica 4º de E.S.O. del centro Escuelas Francesas S.A.L. de Sevilla. Dentro del bloque temático dedicado a las relaciones interpersonales, más concretamente en el apartado sobre la violencia en los conflictos bélicos hemos aprovechado para realizar una interesante actividad acerca del concepto de verdad en los medios de comunicación.

En primer lugar partimos del libro de texto usado por el alumnado (de la editorial Mc Graw Hill), en él se recoge un fragmento del libro de Susan Sontag titulado “Ante el dolor de los demás” en donde se hace referencia al papel de los corresponsales de guerra, siendo los que posibilitan que la cámara (un ojo que pensamos que todo lo ve, pero que como expondré posteriormente no es así) nos lleve a nuestros hogares las imágenes de lejanos (o no tanto) conflictos.

Aprovechando dicha mención acerca de los reporteros, nos trasladamos a un texto de Alex Arévalo Salinas cuyo título reza “El desempeño de los medios de comunicación en los conflictos bélicos” ( http://es.scribd.com/doc/7281782/El-Desempeno-de-Los-Medios-de-Comunicacion-en-Los-Conflictos-Belicos).

En el mismo aparece un apartado dedicado a la Guerra del Golfo (1991) a la que se califica como conflicto esterilizado. El trabajo en sí consistió en la lectura de dicho texto reflexionando acerca de cómo una censura informativa impuesta de forma eficaz, puede permitir cubrir únicamente una visión “periférica” de los hechos y obviar las imágenes “centrales” de los mismos. Así se consiguió trasmitir una imagen aséptica pero irreal de un conflicto que pareció más extraído de un vídeo juego que de la propia realidad. Toda guerra sabemos que es sinónimo de muerte, sufrimiento y destrucción, en ese momento, durante la Guerra del Golfo se pretendió representar una función mediática que mostraba (o mejor dicho que no monstraba, ya que excluía lo monstruoso) el modo hiperreal de acercarnos hoy en día a la pretendida realidad. En España, hay que tenerlo presente, varias cadenas televisivas convocaban diariamente en distinto horario a la audiencia para que fuera testigo del espectáculo.

Precisamente ese término de hiperrealidad me llevó a introducir el pensamiento del francés Jean Baudrillard y su famosa tesis plasmada en la obra “La Guerra del Golfo no ha tenido lugar” en la que se nos quiere hacer conscientes de que lo que había sido “visto” no coincidía con el núcleo trágico de la guerra, sino con la deconstrucción-reconstrucción de la misma, proceso que había edulcorado su esencia con claros fines propagandísticos.

Partiendo del hecho, del que vamos siendo conscientes a lo largo de los años, de que la objetividad absoluta en ciertos campos es absolutamente imposible, conviene reflexionar sobre lo fácil que es tomar a la ligera como certeza lo que nos “cuentan” y “enseñan”. Desde la famosa narración radiofónica de Orson Welles de una “invasión extraterrestre” hasta la triste imagen de una Iraq maquetada presentada y defendida por Colin Powell tenemos numerosos casos de cómo lo servido como “verdad” realmente no lo es, o al menos no de forma categórica. Nada baladí recordar la denominación de cuarto poder a los mass media, al fin y al cabo son constructores de “realidades” y “evidencias”, de esto sabían bien los soviéticos que, como me gusta decirle a mis alumnos, llamaron “Pravda” (la verdad) al periódico por excelencia de su régimen.

Estas ideas que he expuesto de forma sucinta pretendo ampliarlas y publicarlas en la revista de ámbito educativo “IES”, de la cual os dejo el enlace por si os apetece echarle un vistazo http://www.revistaies.net/

martes, 17 de enero de 2012

Vigilados y rendidos (publicado en E.P.)



JOAQUÍN ESTEFANÍA


VIGILADOS y RENDIDOS.

Las autoridades europeas califican como "aberrante" la decisión de la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor's de rebajar la solvencia a nueve países de la eurozona. El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, declara que "las agencias no son ningún árbitro imparcial o desinteresado. Su labor obedece a intereses específicos. Con su actitud aumentan la inestabilidad en la Unión Europea (UE), lo que seguramente interesa a ciertos círculos monetarios y financieros". Verde y con asas.

Cada vez que las agencias rebajan su rating a un país, empeoran las condiciones de vida de sus ciudadanos. Esos mismos ciudadanos, en general, no se lo merecen (a no ser que sean defraudadores: a las haciendas, a sus sistemas de protección, etcétera) pero da la sensación de que a los políticos que los representan les está bien empleado el sofoco de ver caer su nota: porque han consentido y consienten a las agencias hacer lo que les viene en gana, sin confrontarse con ellas. No se les pueden admitir las lágrimas de cocodrilo ni las manifestaciones de impotencia cada vez que las agencias dan su veredicto negativo. Tres sociedades de calificación de riesgos -Moody's, Standard & Poor's y Fitch- controlan en régimen de oligopolio el 95% del mercado mundial. En los tres casos se trata de empresas privadas que cotizan en Bolsa, en muchos casos con similares accionistas, con unos escasísimos niveles de regulación pública y que son contratadas por los países a los que luego califican. Puro masoquismo.


Desde que comenzó la actual crisis, en el verano de 2007, se oye -en cada ocasión que pronostican una catástrofe o encarecen el riesgo país- que las agencias van a ser reguladas, que se van a homogeneizar sus métodos de trabajo, que va a haber movilidad en su contratación, que se va a prohibir que evalúen a empresas cuyos dueños de referencia son los mismos que los de las propias agencias, etcétera, pero esa regulación nunca llega, siempre se retrasa hacia más adelante. Sus lobbies deben ser muy poderosos.


¿No puede el poder político enseñar los dientes a esta parte del poder económico, sin ciscarse en los pantalones? Naturalmente, sin violentar las normas del mercado pero sin permanecer al mismo tiempo abúlico, resignado, paralizado, al tiempo que se dice que el trabajo de ese oligopolio "no es óptimo" ¿Puede Europa investigar, por ejemplo, el monopolio de Microsoft o la fusión de General Electric y Honeywell -¡qué tiempos, Mario Monti!- y no el de las agencias de calificación? ¿No se ha de abrir un expediente informativo a tres sociedades oligopolistas para determinar si hay abuso de poder dominante, de las que se sospecha que en su interior no se respetan las murallas chinas que han de evitar los conflictos de intereses? Eso lo que se desprende, precisamente, de las declaraciones citadas del comisario de Economía.


En el comunicado de Standard & Poor's en el que se rebaja la calificación de los nueve países hay, además, una valoración sin complejos del trabajo de los políticos europeos. Dice que la cumbre de jefes de Gobierno de principios de diciembre no ha servido para casi nada, ya que no concretó los recursos suficientes para reforzar las operaciones de rescate o para proporcionar apoyo a los países más debilitados. Y lo más importante, que un proceso de reformas basado únicamente en la austeridad fiscal tiene el riesgo de provocar su propio fracaso provocando una caída de la demanda interna asociada a la preocupación creciente de los consumidores por la estabilidad del empleo y la renta disponible erosionando así los ingresos fiscales nacionales. Es decir, que según la agencia, nada de lo que se está prometiendo a los ciudadanos es verdad.


En el caso de España, además de rebajar otra vez la nota (cinco escalones desde su máximo, a principios de 2009), Standard & Poor's amenaza con más tensiones si no se aprueba a corto plazo la reforma laboral, no hay medidas adicionales de recorte o si la banca necesita más ayudas públicas para capitalizarse. Rajoy declara que sabe lo que hay que hacer, aparentando que tiene autonomía, pero la única verdad es que estamos vigilados, amenazados y rendidos ante tres empresas privadas sin regulación: nefasto balance para la democracia.